Pero integrar este selecto grupo de mujeres no era cosa simple. La mujer debía prepararse durante nueve años, divididos en tres períodos cada uno. La primera etapa era de regeneración sexual. La segunda, de alquimia espiritual. Y la última se centraba en la filosofía contemplativa como único camino a la inmortalidad.

Así lo afirma Hsi Lai en su libro, quien agrega que siguiendo las prácticas de las Tigresas Blancas una mujer puede rejuvenecer entre cinco y quince años, dependiendo de la edad a la que se empezaron a recibir las enseñanzas. Porque más allá de lucir físicamente más jóvenes, recuperaban la energía de la niñez perdida. Algo mucho más valioso, por supuesto.

Para el Tao el sexo es parte esencial de una relación, y su ausencia enferma el amor. Tanto así, que asegura que la armonía entre el Yin y el Yang crean un ambiente de paz y serenidad que se expande a todos los niveles de la vida.

El Tao señala que el sexo no sólo es satisfactorio, sino muy saludable tanto física como síquicamente y está relacionado con la belleza y la longevidad. Tanto así, que asegura que el objetivo del sexo es la salud mental y física tanto del hombre como de la mujer. Además, para el taoísmo es esencial mantener relaciones sexuales continuamente, para acrecentarse de forma mutua en todos los aspectos.

Ahora bien, el nombre de Tigresas Blancas no fue azaroso. Es el símbolo de la mujer y el Ying. El Tigre en Oriente es el animal que domina la Tierra y para que una tigresa quede preñada requiere copular de más de 100 veces. Así decía la leyenda. Lo que convertía a la Tigresa Blanca en el animal más seductor del planeta, ya que debía atraer a muchos machos para lograr su objetivo.

Pero, ¿qué provoca el sexo oral según ellas? Practicar la felación intensifica el orgasmo femenino –y obviamente el masculino- y ayuda a recobrar la energía sexual esencial de la juventud, restaurando la belleza dañada por el tiempo. Los años no pasan en vano y lo sabemos. Disminuyen los estrógenos, el deseo decae y la rutina se asienta. Por eso es que las Tigresas Blancas preparaban a las mujeres para enseñarles a realizar la estimulación natural, aprender a jugar y recuperar así la calentura propia del joven apasionado.

El poder energético del sexo oral estaba en el líquido seminal, llamado también ‘lágrimas de dragón’ por los taoístas. Con grandes propiedades, este líquido jamás era ingerido por las Tigresas, pero si aplicado en la piel, para mantenerla joven, tersa y sin arrugas. Luego lo retiraban con paños húmedos con agua con pepino.

No sé si alguna de nosotras podría transformarse en algún momento en una Tigresa Blanca, pero sí creo que podríamos tomar algunos tips del taoísmo e integrarlos a nuestra vida sexual diaria. El sexo no es mero placer carnal, es energía poderosísima, es sanador, es explosión de sensaciones y hasta generador de lazos. Es un sinfín de cosas en una sola. Integrar elementos nuevos hará, sin duda, que nos re encantemos con el sexo diario e incorporemos el sexo oral como herramienta de poder femenino.

“Mediante el coito, la mujer concibe un hijo carnal. Mediante el sexo oral, vuelve a engendrar las tendencias de su niñez”, dice el Manual de la tigresa blanca